Capítulo 13: Un placer... ¿y luego?
"Un poquito más y paro"-
El placer que nos ofrece la pornografía, los libros eróticos, las series y películas +18, entre otras fuentes, son solo momentáneas y efímeras. Sin embargo, en ese momento, cuando las estamos consumiendo, no hay diferencia... queremos más y más y más. Es ahí cuando nos damos cuenta de que no son tan inofensivas como creíamos.
Pensamos que podemos detenernos cuando nosotros queramos, cuando deseemos decir "listo, suficiente". Nos ilusionamos con la idea de quien tiene el poder somos nosotros. Porque... ¿Cómo un video puede dominarnos? ¿Cómo unas imágenes pueden tener más dominio sobre nosotros que nosotros mismos?
La respuesta es simple: la lujuria.
A veces, creemos que tenemos dominio propio, que tenemos racionamiento, que tenemos fuerza y somos capaces de todo. Sin embargo, cuando aparece ese gran e intenso monstruo - la lujuria- quedamos simplemente como seres débiles y sumisos. Nos volvemos perros encadenados que solo quieren alimentar a la gran bestia dentro de nuestra mente y corazón.
¿Realmente la "libertad" sexual nos da libertad? ¿O nos encadena más a un ciclo vicioso en el que es imposible salir solo?
Hace unos meses, se liberaron miles de archivos del caso Epstein (Epstein Files), con correos, imágenes, etc, en los que predominaba sin fines de crímenes cometidos durante años. Pero lo que me resulta aun más escalofriante es la idea de que todos esos crímenes se encuentran en relación al abuso s3xu4l de menores y a la tr4t4 de personas, y ni hablar del c4nib4lismo (del que se menciona mucho). Yo me pregunto ahora, ¿qué crees que impulsó cada acto, cada abuso, cada aberración dentro de esa isla? ¿Qué crees que había en la mente de alguien que no dudaba en lastimar para alcanzar su propio éxtasis?
La lujuria puede pasar desapercibida cuando estamos solos frente a un celular/computador mirando un video. Pero puede transformarse en una gasolina para un fuego insaciable cuando dejamos que se extienda demasiado.
Hace mucho tiempo vengo luchando con este enemigo que parece silencioso, pero que es aún más venenoso de lo que se ve. Cada caída se vuelve deprimente, cada retroceso es como si te mancharas aún más con barro y suciedad, cada paso hacia atrás es como denigrarte a vos mismo. Luchar solo no se puede, por más que quisiéramos, es difícil salir sin que nadie lo sepa. Siempre es mejor tener a alguien, pedir la ayuda cuando estamos a tiempo.
Mientras tengamos un poco de coherencia en nosotros, es importante no dejar que ese monstruo oscuro e insensato nos atrape en esa red que nos hace denigrarnos y volvernos animales que solo piensan en lo carnal.
Somos más que deseos. Somos más que impulsos. Somos más que un deseo incontrolable que nos guía a hacer lo que no conviene.
No podemos solos, pero si le ponemos esfuerzo, podremos salir adelante.
Aceptar que tenemos un problema es el inicio para aprender y avanzar.
Si ocultamos y negamos aquello que nos hunde... posiblemente se nos haga aún más difícil salir de ese pozo.
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