Capítulo 9: ¿Cómo evitamos un suicidio?

Supongo que la pregunta es algo... intensa, indeseable e incómoda. Pero, me pregunto, ¿Quién habla? ¿Quién habla cuando se trata de suicidio? ¿Quién abre la boca cuando se trata de la muerte? A nadie le gusta, es verdad. Pero es necesario. Demasiado necesario.

Hoy en día, la vida en sí misma es tomada en cuenta como si fuera algo sin tan valor. A veces me pregunto, ¿En qué momento vivir se desvirtuó tanto? ¿En qué momento dejamos que toda la vanalidad del mundo que nos rodea, nos influenciara de tal manera? ¿Por qué ahora importa más cuánto tengo en el bolsillo y no cómo estoy siendo yo? ¿Por qué importa cómo me veo físicamente y no internamente? ¿Por qué hacen énfasis en lo que puedo ofrecer, en vez de lo que ya soy?

Es... demasiado complicado a veces. Todo, diría. Todo se ha vuelto demasiado complicado, por eso el valor de la vida ha menguado. ¿Qué valor tiene la vida en sí misma cuando todos buscan de todo menos vivir? ¿A caso "vivir" es tener un buen pasar económico? ¿"Vivir" son las relaciones que tenemos? ¿"Vivir" es mi rendimiento académico? ¿Qué es "vivir"?  

Si tengo plata, si tengo lujos, si tengo una pareja hermosa, si tengo una apariencia aceptable, si tengo una inteligencia admirable, o si tengo todo lo que todos más desean... ¿Qué pasará con eso cuando muera? ¿O cuando me vuelva viejo y lo pierda? 

Luchamos tanto por eso que no podemos tener... que terminamos perdiendo la tranquilidad, la paz, e incluso la humanidad. Pisamos cabezas si es necesario, codeamos a los que están al costado, miramos mal a quien está mendigando, todo lo que necesitemos para poder posicionarnos. Allá, arriba, en el podio, en la punta, con la medalla de oro, con la "admiración" superficial de todos... ahí, justo ahí es donde queremos estar; mientras los demás abajo están. 

"Me merezco esto" decimos, pero al final olvidamos para qué lo hicimos. Me lo merezco, ¿Por qué? "Luché" decimos. Y sí, luchamos... Pero, ¿A qué precio? ¿A qué costo conseguí esto que digo que merezco? Olvidé valores, olvidé dolores, olvidé amores, olvidé vivir... ¿Para qué? Para tener eso que tanto "me merezco". Felicidades, ganaste. Ahora... ¿Lo disfrutaste? ¿Lo viviste? ¿Qué hiciste? 

Aproximadamente más de 720.000 personas mueren por suicidio cada año, lo que equivale a que una persona termina tomando esa decisión cada 43 segundos. Es decir, ahora mismo... ahora que escribo, ahora que lees, ahora que estamos, alguien se está suicidando. Esto es... demasiado difícil de afrontar. Pero, nadie presta atención. Nadie escucha la voz de los que se están yendo. 

Una vez escuché lo siguiente: "Si alguien se quiere matar, no va a estar avisando, lo hace y ya". Y me pregunto, ¿Eso, a caso, no te asusta? Es decir, podes estar diciendo eso y el que está al lado tuyo puede estar pensando en hacerlo. ¿No te da algo de temor decirlo así y que alguien que estaba por pedir ayuda termine silenciándose?  A mi me daría bastante pavor hablar abiertamente así, sin una pizca de empatía. Y a eso me refería al principio, hemos perdido nuestra humanidad intentando alcanzar algo que todos querían. 

¿Cómo evitamos un suicidio? ¿Cómo evitamos que el otro no pierda las ganas de existir/vivir? Y si ya la ha perdido, ¿Cómo le ayudamos a que pueda seguir aún así? ¿Cómo ayudamos cuando nosotros mismos hemos desvirtuado el tener que vivir? 

"Uh, ni ganas de trabajar", "Uh, ni ganas de estudiar", "Quiero ser un gato", "Quiero ser una piedra", "No tengo ganas", "Que ganas de morirme/me quiero morir", "Uh, loco, por qué no me muero?", "Uh, mirá todo lo que tengo que pagar", "No tengo nada para comer", "No tengo trabajo", "No tengo casa", "tengo que hacer esto", "Tengo qué...", "Me endeudé", "Me van a sacar la casa por las deudas", "Me dicen cosas en la escuela", "estoy cansada de seguir", "¿para qué vivir?", "Me siento una carga", "Soy horrible", "Me odio", "Todos me odian", "Nadie me quiere", "Soy un fracaso", "Jamás seré alguien en la vida", "Decepcioné a todos", "Doy asco", "Ojalá me pisen", "Y si me tiro de ahí?", "Nadie me va a extrañar si muero", "No soy importante", "No merezco vivir", "estoy cansado/a", "A nadie le importo", "No siento ganas de nada"... La lista podría seguir y seguir. Estas son algunas de las frases que una persona suicida piensa  o dice antes de hacerlo. ¿Cómo lo sé? Eso no es importante ahora. 

La cuestión que sí importa es que... el suicida siempre dá señales; pocas/muchas, leves/fuertes, pero siempre lo hace. Así sea para que alguien lo note, o de manera inconsciente. Esa persona siempre va a demostrar, de alguna u otra manera, que ya está cansado/a de vivir y que está reconsiderando esa opción como la "más viable". 

Sin embargo, difícilmente nos daremos cuenta si seguimos en nuestra burbuja de oro. Es fácil, ¿No? Es fácil cuando mejor nos enfocamos en nosotros mismos y no nos interesa lo que le pasa a otro. Lo sé, yo también lo pensé... yo tengo mis problemas, ¿Para qué involucrarme en los ajenos, no? Pero, ¿Alguien está diciendo que le resuelvas la vida a otro? ¿O sólo es un llamado de reflexión sobre a qué le estamos dando más importancia?  

¿Cómo evitamos un suicidio si nosotros mismos a veces queremos sentirlo? Busquemos, intentemos, reflexionemos. ¿Qué estamos haciendo como individuo y sociedad? ¿A caso somos zombies viendo la vida pasar? ¿O vamos a buscar disfrutar? 

El dinero, el lujo, las superficialidades... son pasajeras; algún día, no existirán más, y sólo quedarán nuestros viejos recuerdos. Es nuestra decisión si esos recuerdos serán alegres y llenos de momentos tiernos, o si sólo me encontraré con un montón de situaciones agobiantes y estresantes. 

¿Vivo o estoy cansada de hacerlo? ¿Vivo o me excedo con el mundo? ¿Pienso realmente o existo porque sí? ¿Intentamos evitar o impulsamos a que la cifra crezca más? 


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