Capítulo 8: Luto

 Es verdad lo que dicen. Cuando un ser amado muere... querés negarlo, en todos los sentidos, queres negar que es verdad. De algún modo, buscamos justificar que esa persona ya no está; está de viaje, esta escondido, pronto volverá. Pero en el fondo, sabes que no, que no va a volver porque la realidad es otra. La cruda realidad te golpea un día y te dice que no volverá jamás. Entonces, la tarea del luto se vuelve compleja. 

A veces, habrán días en los que vamos a aceptar la ausencia. La tomaremos como una despedida pero que tendrá un saludo algún día, entonces respiramos y aceptamos lo que sucedió; esa persona falleció y todo pasó.

Otros días, serán tristes, muy tristes. Sobre todo, esos días en los que...o se celebra algo, o se cumple un mes más sin esa persona, o simplemente vienen los recuerdos. A veces puede desencadenarlo un mero olor, una situación, un lugar, una persona en común, algo tan cotidiano puede terminar desencadenando el llanto. No está mal llorar. Aunque a los demás no les gusta ser testigos de eso. No importa, hay que llorar de todos modos. 

¿Cómo liberamos el dolor? Llorando. Creo que es uno de los métodos más efectivos para poder canalizar los sentimientos que llevamos dentro; la rabia, el enojo, la tristeza, la nostalgia, e incluso la alegría misma. Sin embargo, ahora, yo sólo hablo del llanto "negativo". Aquel llanto que termina entristeciendo al resto, no les gusta verlo, pues no saben cómo combatirlo... si tan sólo supieran que no se combate, sino que se acepta y ya. ¿Por qué buscarías evitar que me desahogue? ¿Por qué no te gusta que llore si es mi único método de soltar? Permiteme y permitete llorar. Llorar es liberar, llorar es soltar, mejor que guardar. No hay por qué intentarlo mitigar. 

Luego de llanto, queda la calma. La tranquilidad llega, junto con la aceptación y la resignación. Sí, el amado se fue, duele y mucho, pero si nosotros quedamos fue por algo. La biblia dice que la voluntad de Dios es perfecta, sin errores, entonces... ¿He de dudar de él y lo que sucedió bajo su soberanía? ¿He de señalarlo como injusto por ello? No tendría sentido y quien terminaría siendo injusto/a sería uno mismo. ¿Cómo podríamos terminar acusando al Perfecto? No somos nada ni quiénes para señalarlo. Lo que sucedió, ha sucedió, y Dios lo ha permitido así. Y aunque muchos puedan señalarlo como injusto, yo veo que su voluntad sigue siendo perfecta y lo que Él ya ha permitido o no fue por algún motivo. 

También algo que hay que destacar es que, en el luto, Dios se apiada de los que sufren porque él no es ajeno al dolor de quienes le siguen. Él siempre está dispuesto a brindar esa paz que sobrepasa todo entendimiento humano, que no sabes explicar pero que te llena el corazón de manera excepcional. 

 Muchas veces, en la soledad y el dolor de la pérdida, se me venía a la mente el pasaje en Mateo 28:20... Jesús diciéndoles a sus discípulos que estaría con ellos hasta el fin del mundo. No hasta que hicieran todo el trabajo que les había encargado, no cuando tuvieran ganas de estar con él, sino que hasta el "fin del mundo". De manera que, Jesús les da la palabra de estar con ellos hasta que el mundo se acabe, no los iba dejar solos, no iba a permitir que ellos padecieran por diferentes aflicciones de manera solitaria, Él iba a estar con ellos todos los días. Eso es lo excepcional del cristianismo, ninguna otra doctrina religiosa te dice que "su líder" va a estar con vos hasta el fin del mundo, ningún otro ha afirmado antes que va a tener una relación tan íntima con su seguidor como lo ha hecho Jesucristo con quienes deciden seguirle y amarle. 

Es tan... maravilloso, aún cuando lo comprendes en medio de la soledad, cuando nadie te escucha, ni te ve, ni ve tu dolor. En esa oscuridad, cuando parece que todo pierde sentido y que parece que has perdido todo; problemas físicos, económicos, o emocionales; ahí... es ahí, en ese pozo, en dónde aparece su mano abierta ofreciéndote su amor. Un amor que sobrepasa toda barrera y entendimiento, que te dice que va a curar todas tus heridas, porque no, el tiempo no cura simplemente las silencia. Sin embargo, Él te ofrece la oportunidad de curarlas porque te da una vida nueva, un amor incondicional, un perdón restaurador, un oído a quien hablar, y una mano que tomar. Prometiendo también que, en su momento, él enjugará tu lágrima y dolor. ¿Por qué he de rechazar un amor tan grande como el que me ofrece Jesucristo? 

Por eso y más, en el medio del luto, se puede tener paz... se puede llorar, pero al final, siempre habrá paz, luz, esperanza, tranquilidad. Sólo en Jesús hay esa oportunidad, aún cuando el dolor está. Lo mejor termina siendo que, también, Jesucristo sabe y entiende nuestro dolor. Él es tan perfecto y bueno... difícilmente podría rechazar esto que me ofrece el Señor. 

En el medio del luto, fue cuando más sentí al Señor. Cuando vi su mano protectora, proveedora, cuidadora y consoladora. 

Cuánto desearía que las personas pudieran conocerlo, ¡Cuánto! 

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