Capítulo 2: Momentos de olvido
Hace no mucho escribí en este blog, creo que la última vez fue el año pasado. He abandonado bastante el escribir, sobre todo, en el que respecta dejar salir ciertos pensamientos.
He estado escribiendo historias, novelas sobre todo. Tengo el desarrollo de dos historias que, según mi perspectiva, son muy interesantes. ¿Quiénes podrían determinar eso? Supongo que los lectores, pero ¿Cuáles? No lo sé, no podría decir a cien y a cierta, quiénes van a considerar mi novela como interesante o relevante. Sólo sé que, a mí, sí me gusta y... en parte, creo que escribo porque a mí me gustaría leer ese tipo de historias... ¿Estará mal? Aún no lo sé, supongo que no.
A la hora de escribir relatos, o... diarios, como en este caso, me pierdo. Quería agarrar la costumbre de escribir todos los días, pero suelo olvidarlo y termino haciendo cualquier cosa, menos lo que dije que iba a hacer. ¿Siempre es así? Tal vez, pero, ¿A quién le importa?
Este capítulo del diario, refiere a mis... momentos de olvido. ¿Olvido todo? No, no todo, pero en su mayoría -sobre todo si no presto la debida atención-. Lo que, aún, no puedo olvidar es... a ese amor perdido. Maldición, ¿No es agotador? Pensar todo el tiempo en esa persona, cuando esa persona no piensa en vos, debe de ser deprimente; o eso es lo que dice mi mente.
Estoy agotada. Además de estar pensando en basura que nubla mi poca cordura, también están los exámenes esos que sobrepasan mi nula actividad de neuronas. Aunque, hay que verle el lado positivo... cuando me gradúe podré decir: "Me he quemado las pestañas para estar aquí". Y ahí, nadie podrá decirme algo en contra de mí. Al pasto... me voy, debo de seguir en jalón de estudiar de un tirón.
PD: he hecho rimas estúpidas, lo sé.
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